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¿A qué llamaron los británicos El Gran Juego y los rusos El Torneo de las Sombras?

Mañana se celebran elecciones en un Afganistan ocupado por fuerzas internacionales bajo mandato de la ONU. No siempre fue así. Antes las fuerzas internacionales venían sin que nadie las mandara y solo buscaban su beneficio propio. Lo que hoy es Afganistan ha sido desde siempre una tierra de paso para grandes imperios y superpotencias. ¿Qué ocurrió allí tal día como hoy hace justo 90 años?

Al Reino Unido cuando aún se llamaba Imperio Británico, no le temblaba el pulso si debía luchar alguna escaramuza con franceses, holandeses y alemanes en sus colonias africanas, tampoco le iba a temblar por enfrentarse a los rusos en Asia. La India era la joya de la corona británica y cuando los rusos se expandieron hacia el sur saltaron las alarmas. Por eso unos y otros se pelaron por emplazar en Afganistan un gobierno “amigo” (títere). Estas maniobras geopolíticas recibieron el nombre de Gran Juego. Los Afganos pastunes quisieron agradar a unos y otros y al final acabaron luchando con ambos una guerra de liberación que acabó con su declaración de independencia justo el 19 de agosto de 1919 con la firma del tratado de Rawalpindi.

No acabaron aquí los problemas para Afganistán. El lugar de los ingleses lo ocuparon los americanos durante la guerra fria y los afganos volvieron a encontrarse en medio. Los rusos invadieron Afganistán cuando las guerrillas islamistas amenazaban con derrocar el gobierno prosoviético. Los americanos no perdieron la oportunidad de ayudar todo lo que pudieron a sus amigos islamistas que luchaban por una causa tan noble (véase Rambo III). El Gran Juego continuaba. Un par de décadas después todos los amigos (Irán, Iraq, Afganistan,…) a los que habían ayudado los USA tan desinteresada y galantemente formaban el eje del mal. Casualidades tiene la vida.

Quizá después de tantas y tantas veces de cometer el mismo error alguien empiece a darse cuenta que el enemigo de mi enemigo no siempre es mi amigo. Sobre todo si duerme con un Kaláshnikov bajo la almohada al que quiere más que a sus hijos.

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¿Jesús era judío o cristiano?

En artículos anteriores se han examinado motivaciones de la presencia de los judíos en Palestina. Ahora toca ver por qué están tan interesados en esa tierra los cristianos. Para contestar la pregunta de arriba haremos otra ¿Qué une y qué separa a cristianos y judíos?

Si alguna respuesta es correcta a la pregunta del título es que Jesucristo fue judío. Nació en una familia judía y vivió toda su vida en el seno de la comunidad judía. Algunas traducciones de la Biblia mantienen la palabra Rabbí en lugar de Maestro como tratamiento que daban a Jesús los fariseos que lo interpelaban. Lo que pasa es que los judíos esperaban entonces (y siguen esperando hoy) un enviado de Dios y cuando Jesús se autoasignó ese papel de mesías pocos judíos le creyeron. De hecho, las máximas autoridades judías presionaron a la administración romana para que juzgara a Cristo por blasfemia para impedir que proliferara lo que ya empezaba a ser una secta dentro del judaismo más ortodoxo. El resto de la hitoria es de sobra conocido.

Muerto Jesús, los judíos pensaban que habían zanjado el problema pero éste no había hecho más que empezar. La predicación de los discípulos hizo que la secta creciera rápidamente. Lo más sorprendente del asunto es la cantidad ingente de cristianos que estuvo entonces dispuesta a sufrir martirio por su recién nacida fé. Los mártires le daban una gran credibilidad a esta doctrina que resultaba además bastante atractiva en un mundo lleno de pobres y desesperados. Bajo la dirección de San Pedro y sobre todo de San Pablo, el cristianismo se extendió rápidamente por el Imperio Romano. A más cristianos, más mártires y la bola de nieve seguía creciendo. Los romanos, cuya filosofía estoica no les permitía comprender los conceptos cristianos de amar al enemigo y poner la otra mejilla, se hartaron de perseguir y ejecutar cristianos intentando erradicarlos cuando lo único que conseguian era alentarlos aún más. Lo que había empezado como una secta judía minoritaria se convirtió en el siglo IV en la religión oficial del Imperio Romano y en los siglos siguientes en la religión mayoritaria del mundo.

El cristianismo, como el judaísmo,  se fundamenta en el Pentateuco (los cinco primeros libros de la Biblia que los judíos llaman Torá) y por tanto reconoce Palestina como Tierra Santa, máxime cuando el nacimiento y la muerte de Jesús se produjo en esa misma tierra. Los cristianos romanos y bizantinos controlaron Palestina hasta que otro pueblo elegido por otro Dios (en realidad era el mismo) trajo otra religión que llegó para quedarse, el Islam.

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¿Por qué nombre se conocía a Irán en la antigüedad?

Hace unas semanas casi nadie sabía quién era Alí Jamenei o qué papel interpreta el Consejo de Guardianes en la política iraní. Estas últimas fechas, los periódicos se han encargado de ilustrarnos sobre estos y otros temas relacionados con este país tan importante en oriente medio. Esquivando como siempre disputas ideológicas y opiniones políticas se nos plantea esta pregunta ¿Cómo ha llegado Irán a ser lo que es ahora?

El territorio que hoy llamamos Irán ha sido conocido de siempre por la historia como Persia. Persa y no árabe es el idioma oficial del Irán de hoy a diferencia de la mayoría de los paises de confesión musulmana. Mongoles, turcos y sasánidas se han sucedido en el control del primitivo Imperio Persa. Figuras como Ciro el Grande, Jerjes, Darío, Alejandro Magno, Gengis Khan y Tamerlán se sentaron en el trono de Persépolis. Sin embargo la identidad persa se ha ido sofocando poco a poco durante los 14 siglos que lleva el Islam instalado en la región. Ni siquiera queda el nombre del imperio, que fue sustituído por Irán. A muchos les sorprendera saber que este nombre significa “tierra de los arios” ya que el origen étnico de la tan cacareada raza aria es el conglomerado indo-iranio (chúpate esa Hitler). Dejando a un lado la etimología continuaremos con la revolución de 1979.

Antes de la revolución, el último Sha de Persia pudo celebrar el 2500 aniversario del Imperio escenificando una cierta continuidad de la institución monárquica que representaba. Pocos años después, este último Sha huía de Teherán con el rabo entre las piernas. De poco le servía todo el apoyo americano a su proyecto laico de modernización de Irán. Tras masivas manifestaciones en la calle, el clero chií representado por el ayatolá Jomeini se hacía con las riendas del poder y el pueblo aprobaba en referendum la Constitución de la República Islámica de Irán por un sospechoso 99,9%. EE.UU. tuvo que buscarse otro aliado que se enfrentara a los fundamentalistas iranís y por eso encumbró a un tal Sadam Hussein al poder del vecino Iraq a principios de los 80. No tardó mucho el fiel perro Sadam en declarar la guerra al enemigo de su amo pero a Reagan le salió el tiro por la culata y pronto tuvo en contra dos regímenes en el Golfo Pérsico y no sólo uno.

Desde entonces a hoy Jameneí sustituyó a Jomeini como líder supremo y el decorado cambió tanto como se diferencian sus nombres, o sea, poco. Hoy los hijos de los estudiantes que en el 79 se manifestaron junto a Jomeini se están manifestando contra Jameneí. Nadie se atreve ya a descartar una nueva revolución aunque puede que esta vez sea menos islámica y más iraní.

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¿Qué es el muro de las lamentaciones?

La semana pasada dejamos a los judíos de Palestina muy ufanos con el milagro de hanukah. Poco les iba a durar la alegría. En el año 63 a.C Pompeyo conquistó la región para la (todavía) república de Roma. Para ser el imperio más poderoso del mundo, los romanos fueron sorprendentemente pacientes con la intransigencia, el conservadurismo y las arbitrariedades de los judíos (casi tanto como lo es hoy otro imperio igual de poderoso), pero al final se les hincharon las… narices y no les dejaron a los judíos ni ojos para llorar. ¿Es por eso que todavía hoy se lamentan contra un muro?

Al principio todo fue bien. Roma mantuvo la jurisdicción del Sanedrín sobre los distritos de Galilea, Samaria y Judea e incluso permitió a Herodes el Grande (sí, el mismo cuyo castillo adorna los belenes de Navidad) llevar el título de rey de los judíos y reedificar el templo de Salomón (ahora lo llamarían templo de Herodes). Otro día hablaremos de él, de Caifás, de Pilatos y de los pastorcillos de Belén pero de momento vamos a hablar de las guerras judeo-romanas. Las tres guerras judeo romanas siguen un patrón similar:

  1. Los judíos dejan de hacer sacrificios a Jupiter o al Emperador en su templo
  2. Los romanos prohiben el Sabat o el estudio de la Torá
  3. Los judíos atacan la guarnición romana
  4. Los romanos envían un general que sofoca la rebelión y/o arrasa la región
  5. Comunmente este general se convierte luego en emperador romano.

Así fue con Vespasiano, Tito (que destruyó el nuevo templo) y Trajano. En la tercera y última guerra judeo-romana Adriano arrasó Jerusalen y construyó una ciudad romana sobre sus ruinas. La mayor parte de la población judía fue asesinada y su religión proscrita. Como ya se dijo en un post anterior, se eligió el nombre de los enemigos filisteos para nominar la región de Palestina y donde una vez estuvo el templo de Salomón se levantó ahora otro en honor a Júpiter Capitolino.

muro de los lamentos

Tuvieron que pasar más de dos siglos para que la “tolerancia religiosa” del emperador Constantino permitiera a los judíos regresar una vez al año a lamentarse de sus miserias cerca de los únicos restos del segundo templo que dejó en pie la eficacia destructiva de Roma, un muro de contención de la época de Herodes. Los siglos siguientes tampoco fueron muy generosos con los judíos y cada vez tuvieron más cosas que lamentar junto a ese muro.

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¿Qué es Hanukkah?

Creo que fue Churchill quien dijo “Todos los imperios de Occidente tienen dos cosas en común. Que han intentado acabar con los judíos y que no lo han conseguido”. En realidad la cita es falsa y me la acabo de inventar pero podría haberla firmado ese gordo cabrón que fue Churchil (si se le hubiera ocurrido a él). Si uno mira el mapa de Oriente Próximo se da cuenta del aislamiento de ese pequeño estado, enemistado con todos sus vecinos (y carente de la poción mágica de Panoramix), que es una isla judía en un mar musulmán. Siguiendo con el tema comenzado la semana pasada ¿Quién gobernó Palestina tras la caída de Jerusalén?

 Tras la destrucción del templo de de Salomón por Nabucodonosor en 586, el último de los reinos hebreos fue conquistado y hecho prisionero. Como quien a hierro mata a hierro muere, los babilonios fueron conquistados a su vez por el Imperio Persa que se mostro menos vehemente con los judios. A diferencia de sus primos del reino del norte (las llamadas “diez tribus perdidas”), el pueblo de Judá mantuvo intacta su identidad durante el cautiverio. Este es el motivo por el que desde entonces y hasta ahora se haya usado la palabra judío casi como sinónimo de israelita.

Tras el cautiverio en Babilonia el pueblo de Israel regresó a Palestina justo a tiempo para ser conquistado de nuevo por Alejandro Magno. Ptolomeos y Seleúcidas se sucedieron como amos de Palestina. Fue durante la dominación de estos últimos que ocurrió la revuelta de los macabeos, origen de la tradición judía de Hanukkah. Cuando los judios reconquistaron su templo descubrieron que solo había aceite para mentener encendido el menorah durante un día. Milagrosamente el aceite duró 8 días. Uno podría pensar que esto no es un milagro muy espectacular pero los judios son un pueblo muy suyo y Hanukkah es una de las fiestas más importantes del calendario. Para celebrarla se enciende un menorah de 8 velas en honor a los 8 días del milagro.

hanukkah

Quizá pensaron los israelitas que sus penurias habían terminado pero fue justo entonces que llamó a sus puertas el imperio que más cerca estuvo de acabar con ellos. Roma.

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¿Qué pinta Israel en Palestina?

Hace un par de días se reunieron en Washington Barack Obama y Benjamín Netanyahu. Podría decirse que este encuentro no ha servido para nada pero eso sería mucho decir. Desde hace muchos muchos siglos, la tierra que hoy se llama Palestina ha sido un avispero para el mundo. Sería una pretensión desmedida intentar explicar el conflicto de Palestina en un sucinto blog pero si me dejais voy a intentarlo, aunque sea en pequeñas y esporádicas dosis. Empezando por el principio y ya que se está haciendo famosa la opción de los “dos estados”, ¿Desde cuándo existe un estado judío en Palestina?

Hacia 1200 a.C. comienza la conquista de Canaán (lo que hoy es Palestina) por tribus hebreas (lo que hoy son judíos) provenientes de (un posible periodo de esclavitud en ) Egipto. Si fue o no Moises quien los liberó de allí recurriendo a las plagas y si las murallas de Jericó cayeron o no al son de las trompetas de Israel queda fuera del ámbito de este blog. El caso es que los invasores se adueñaron de las tierras de los cananeos y las repartieron entre sus doce tribus masacrando sistemáticamente a sus habitantes. Sus principales rivales en esta guerra de conquista fueron los filisteos que por entonces invadían también Canaán. El propio nombre de filisteos significa en lengua hebrea algo parecido a invasor. Muchos años después, en un alarde de esa ironía y mala leche que le era tan propia, el Imperio Romano elegiría el nombre de este enemigo para bautizar la provincia surgida de Judea tras la revuelta judia de 132 y hacer un poco la puñeta a los israelitas levantiscos. La llamó Siria-Palestina derivado de “plishtim”.

Valorando a la Biblia en lo que vale como fuente histórica, David (el de Goliat y la honda) fue el segundo Rey de Israel tras Samuel. De hecho, David había sido elegido primero Rey de Juda (o Judea, es lo mismo), que era el reino meriodional de los estados hebreos y solo a la muerte de los herederos de Samuel fue también elevado al trono de Israel que era el reino septentrional. Para evitar problemas entre los dos reinos de la “monarquía unida” David buscó una capital que no perteneciera a ninguno de los dos y la encontró sobre el monte Moriah. Pertenecía a los Jebuseos (eso no fue ningún problema) y se llamaba Jerusalén. Desde ese momento existio de hecho y derecho un estado hebreo libre en Palestina al menos hasta que lo conquistaron los asirios en 722 (reino del norte). En 586 le llegaría el turno al reino del sur. Jerusalén fue destruída por Nabucodonosor y los judíos enviados a Babilonia como esclavos.

Dejando de lado las anecdóticas y evidentes similitudes entre la monarquía unida de Israel y las leyendas de Tolkien (ya veis que no era tan original) digamos que se puede hablar de un estado hebreo en Palestina desde los albores del primer milenio antes de Cristo. En próximos capítulos se verá que el devenir de este pueblo no ha sido un camino de rosas. Tampoco parece que lo vaya a ser a partir de ahora a juzgar por la cara de Netanyahu tras su encuentro con Obama. ¿Alguien puede darle a este hombre un Almax?

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